Teatro terapéutico

“…el teatro nace cuando el ser humano descubre que puede observarse a sí mismo y a partir de ese descubrimiento, empieza a inventar otras maneras de obrar…”  Augusto Boal.

Desde que nacemos nos acostumbramos a identificarnos con personajes que interpretamos según la situación en la que estamos, y son estos personajes los que van conformando nuestro carácter, de forma que vamos actuamos de acuerdo a estos modelos repetitivos y creencias limitadoras que nos impiden el desarrollo hacia una vida más plena y auténtica.

En las escenas teatrales podemos representar las circunstancias de la vida que queramos, usando personajes que representan las máscaras que usamos en nuestra cotidianeidad y buscar la mejor forma de resolver esa situación.

El teatro terapéutico no pretende formar a personas como profesionales de las artes escénicas, sino aprovechar los recursos teatrales de forma terapéutica, para tomar conciencia de aspectos de la personalidad no integrados y lograr una autorregulación y una mejora en la calidad de vida por medio de la expresión corporal, el autoconocimiento, la dramatización y la improvisación.

Durante las sesiones de teatro terapéutico ganamos expresividad y autoconfianza, además de elaborar conflictos internos o externos (relaciones) y posibilidad de soluciones. Representar a otra persona ayuda a entender otros puntos de vista, aumentando nuestra empatía y disminuyendo los juicios.